Por Ivonne Andrea Sánchez Hernández

En el desarrollo del turismo sostenible existen varios aspectos por analizar. A continuación, como usualmente hago, compartiré algunas reflexiones y perspectivas que sigo construyendo alrededor del tema, con ello deseo abrir la conversación y recibir realimentación y propuestas para continuar proponiendo formas de consolidar al turismo como una oportunidad de desarrollo para este hermoso país.

LA SOSTENIBILIDAD DE LO COMÚN

Como he resaltado varias veces, el turismo se desarrolla principalmente en lo común, en esos territorios de todos (a veces pareciera de nadie): ríos, parques naturales, cascadas; las áreas que usualmente envuelven la actividad turística son de uso común. Una valoración de estos espacios, cada vez mayor con la llegada de turistas extranjeros que buscan las joyas de nuestras selvas, playas y montañas, ha puesto en el mapa a muchos rincones olvidados y blindados por un largo conflicto armado. Aún así, el manejo, conservación, control, monitoreo, adecuación, de dichos espacios es una responsabilidad del Estado.

Justo, en la responsabilidad presupuestal radica una de los primeros retos de sostenibilidad turística, generar un músculo financiero suficiente para asegurar la capacidad de las autoridades locales de control, mantenimiento, seguridad, conservación, y es que todo cuesta, especialmente mandar una persona de una cabecera urbana a recónditos rincones naturales a vigilar el correcto uso del territorio. Ahora, ¿de dónde podría venir un recurso financiero para dichas tareas, en ya presupuestos restringidos? Si el país desea alcanzar una sostenibilidad turística, realmente debe evaluar los canales de financiación de tareas que se incrementan con la llegada rápida y espontanea de empresa y viajeros, a rincones donde las municipalidades poseen presupuestos restringidos.

Trataré de revisar un poco el tema y exponer mi visión, susceptible a fallas y recomendaciones bajo este complejo mundo tributario.

  1. Con base en los datos reportados en el Tiempo, para el 2015, los ingresos por de renta y el Iva representan el 85% de la bolsa pública (http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/a-donde-va-los-impuestos-que-usted-paga/15989297/1/index.html).
  2. En Colombia los municipios se clasifican en categorías de uno a seis, de acuerdo a dichas categorías reciben recursos del Estado, ahora bien, según el ultimo reporte de categorización de la Contaduria para el 2018 de los 1089 municipios categorizados, 955 eran clase 6, estamos hablando que más del 88% de administraciones locales se encuentran con una población menor a 10000 habitantes.
  3. Ahora, la distribución del presupuesto nacional para que los municipios puedan hacer uso de dichos recursos en libre inversión, es del 11,6% del Sistema General de Participación, es decir del total de presupuesto nacional distribuido, este es el porcentaje entregado a entes territoriales para gastos de propósito general, de los cuales su 17% es de participación exclusiva para municipios menores de 25.000 y el 83% de participación para todos los municipios (incluyendo los menores de 25.000 habitantes). La distribución de dichos recursos depende de indicadores como la pobreza relativa, la población urbana y rural, la eficiencia fiscal y la eficiencia administrativa.
  4. Evaluando un poco los ingresos directos que pueden generar algunos municipios de categoría 6, en casos como San José del Guaviare, Aracataca y Pijao (por tomar referentes de destinos turísticos potenciales), cada uno, por ejemplo, presenta que de los ingresos por industria y comercio (el impuesto de Industria y Comercio se genera por el ejercicio o realización directa o indirecta de cualquier actividad industrial, comercial o de servicios en  jurisdicción), son del 22%, 28% y 5,6% respectivamente.
  5. De acuerdo a un estudio realizado para evaluar la dependencia de municipios de Cundinamarca a los recursos nacionales en el 2016, se indicó que más del 66% de municipios de categoría 6 dependen en más del 50% de los recursos transferidos por la nación (https://repository.unimilitar.edu.co/bitstream/10654/15419/1/ARDILARAMIREZNANCYPATRICIA2016.pdf)

Ahora repasemos:

  • Más del 88% de municipios de Colombia son de categoría 6.
  • Su principal capital proviene de recursos de la Nación.
  • No más del 30% de recursos internos son generados por actividad comercial directamente.
  • Más del 85% de los recursos de la nación provienen de renta e IVA.
  • Los municipios deben ser pobres para obtener más recursos.
  • Los municipios deben mostrar eficiencia administrativa y fiscal (reducir gastos) para generar mayor transferencia del gobierno central.

Chequeemos un poco la realidad turística:

  • El gobierno ha decidido eximir del IVA a turistas extranjeros por servicios turísticos.
  • El turismo es un rubro que incrementará el gasto municipal si desea atraer más turistas.
  • El turismo cuenta con una alta informalidad dentro de zonas aisladas, rurales y descentralizadas.

Así, evaluemos como podría fluir la caja de la nación para apoyar financieramente la costosa tarea del turismo sostenible:

  • Más visitantes, puede traer mayor consumo de productos y servicios locales, algo positivo.
  • Más visitantes, consumirán más agua, generarán más residuos, demandarán mayor seguridad, incremento de gastos de municipios.
  • Los visitantes extranjeros no aportan al IVA por servicios de alojamiento o agencias de viajes.
  • El IVA incrementa costos de viaje para turistas nacionales que frente a una oferta informal y poco controlada (el control cuesta), no incentivarán consumo de empresas que contribuyan con la renta local y nacional.

¿Es realmente necesario eximir de IVA a turistas extranjeros?, muchos destinos mundiales están hablando de tasas turísticas para control de sobreturismo y la gestión del mismo. ¿No sería mejor generar una tasa que pueda trasferir el recurso a inversión local y pueda ser reinvertida a beneficio del destino de acuerdo a la formalidad de la actividad turística?, un territorio con capacidad de mejorar su oferta ambiental, manejo y control, será más competitivo, y así promoverá generación de empresa FORMAL, que igualmente incremente el arca de ingresos locales. Por otro lado,  reducir además el IVA/TASA AL TURISMO LOCAL a turistas nacionales para incentivar el uso de servicios formales.

También sería posible evaluar la transferencia del presupuesto nacional sobre como el municipio logra reducir la pobreza además de la pobreza local,  las municipalidades podrían verse incentivadas a generar procesos de apoyo y fortalecimiento de comunidades (turismo comunitario) como canal de capitalización, que por un lado genere formalidad y aumente las arcas de ingresos locales, y por el otro genere un ingreso del presupuesto nacional, al menos dentro de una fase de transición que permita a la administración local equiparar ingresos locales y hacer inversiones más eficientes, por que en la fase inicial de desarrollo de un territorio el gobierno es un inversionista clave.

Además, es necesario generar un mercado turístico que consuma lo local, pague lo justo y genere menor costo por presión ambiental o social, un mercado de turistas responsables, y no uno que busca viajar con menos de 20 dolares al día. En este punto, y con un país dentro de un proceso de paz que desea consolidar una visión de un turismo comunitario y de naturaleza, es necesario que el mercadeo de Colombia como destino turístico logre acceder a dichos nichos (familiares, responsables, de alto consumo), en esto, quiero expresar de que a pesar de que Colombia Tierra de Sabrosura es una propuesta interesante, la misma puede no atraer o apuntar a un nicho requerido para un turismo sostenible, o es un asunto a evaluar, ya que más que el número de turistas, Colombia debe empezar a valorar el tipo de turistas que atrae y lograr generar un indicador de éxito no por cantidad sino por calidad.

En conclusión, el turismo es una oportunidad de generación de ingresos para los municipios cuando los servicios y productos que se enriquecen del uso del territorio, aportan igualmente a su conservación, y si estos servicios rayan en la informalidad o no transfieren tasas de uso de esos atractivos a las autoridades locales, o no atraen un mercado de consumo responsable, reducen la capacidad de las mismas de dar correcto manejo. Claro está, que existe un margen de error de estas insinuaciones, especialmente por la corrupción del estado, pero realmente hay algo que el turismo puede aportar, y es que si se hace bien, la comunidad percibe un beneficio del mismo, y se logra concebir la necesidad de conservar eso que tanto atrae al turista, el control sobre su buen uso y protección mejorará por parte tanto del sector privado como del comunitario, y es el control directo porque está ahí presente, en lo común.

Así, el turismo requiere evaluar realmente la consolidación de un flujo de caja justo, equitativo, adaptable y que logre transferir de forma proporcional a las arcas locales capital financiero que sea posible y controladamente invertido en el desarrollo de destinos turísticos locales, si deseamos una Colombia con un turismo realmente sostenible el gobierno local debe estar en capacidad técnica y financiera de aportar al mismo.