PRODUCTIVIDAD Y DINERO, ¿CIEGAN NUESTRA VISIÓN HOLÍSTICA?

abril 22, 2017

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Por: CVJ

Productividad y Dinero[1]

El efecto exacto y demostrativo de las matemáticas en todas sus expresiones, conjugaciones, imaginarios, decimales, positivas, negativas, exponenciales y mil denominaciones más hace que para Descartes, Newton, Pitágoras, Euclides, Baldor o cualquier otro  babilonio, sumerio o griego el contexto dentro del cual fluctúe cada toma de decisión sea mecánico, en resumidas cuencas, 1 + 1 = 2 y no hay forma alguna que el resultado suscite algo distintito. El gran meollo no está en que estos sujetos así lo aseveraran según su visión de mundo, la complejidad de esto es que casi en su totalidad la humanidad lo ha dado por hecho y por sentado.

 

Pues bien, desde mi propio cosmos y con un título profesional como Ingeniero Mecánico, pienso que habrá muchas circunstancias para las cuales este esquema sea aplicable y justificable, pero a diferencia de ello, tengo como concepción y premisa creer, respetar, analizar y compartir o no, todo aquello que esté frente como concepto de un individuo o comunidad, porque en sí lo que está haciendo esa visión mecánica es concebir un enfoque global que encaja a toda la sociedad en un modelo exacto y probabilístico, en el cual lo que indican los números y el resultado de los cálculos serán los que lleven la batuta en cuestión de indicadores de evolución y desarrollo.

No me parece tan grave el problema de llevar esto en el ADN, lo realmente grave es que en muchos aspectos de desarrollo como sociedad generadora de bienestar común, la equidad brilla por su ausencia, y el argumento que le aplica arroja resultados que no son muy alentadores y menos cuando tienes como herramienta de análisis sumas y restas valoradas en términos de productividad y dinero para bien malgastarlo en las banalidades más absurdas de lo que bien haya manipulado para ti los medios, el marketing y la urgencia por siempre ser el número 1, en todo lo que allí te venden.

Por ejemplo. En este contexto, se aprueban créditos que no en todos los casos son asequibles, o por lo menos en aquellos donde aparece la población más necesitada, ignorante, cegada por externalismos y carente de cualquier posibilidad que sustente su capacidad y solvencia económica, por lo general mendigando puestos políticos, porque es un musculo financiero que en muchas zonas del país es vital… En fin. Sin más, se presenta la oportunidad para adquirir tecnologías duras, generando más productividad y dinero. En definición: “mayor capacidad o grado de producción por unidad de trabajo y aumento en medio de cambio o de pago aceptado generalmente”, con el fin de satisfacer requerimientos de los accionistas, que por lo general, se salen de todo el contexto de necesidades básicas y se plasma en un mundo consumista y perverso con cualquier milímetro de recurso que de papaya. Y vaya, vaya – ante la máquina, pues menos acompañamiento humano dentro de las empresas, y pues humanos somos y como tal esa dualidad entre generar más ingresos necesitando menos individuos que acompañen los procesos empiezan a quitar la máscara para hacer presencia ese elemento disruptivo del contexto de sociedad, el dinero para adquirir cualquier cantidad de cacharrerías posibles que nos van a condenar a estar buscando por él.

¿Ahora la máquina qué requiere? Tal cual, competencias para manejar cualquier tipo de artefacto y aquel que carece de ellas está condenado a quedarse por fuera del panorama y sucumbir, o plantear una nueva estrategia. Si pensamos en otro esquema productivo, como la agricultura, los planteamientos tendrán el mismo problema esencial, alejándonos un poco del planteamiento autómata. Y es así como toda una escenografía de películas futuristas, no estuviera tan distante de ser real. Cada nuevo planteamiento del osado ser humano para tratar en la pantalla gigante se esquematiza y vuelve real en cuestión de parpadeos – Universo muerto, homogenizado, sin propósito planteado, el objetivo es la manipulación y el control del entorno; el universo se compone de cosas. Hasta el ser humano es considerado como “cosa”. Y bajo esa fotografía el ahogo natural cada vez es más crónico, los centros urbanos que concentran masas humanas van en aumento, como si fueran los sifones de las naciones y estuvieran succionando todo derredor y limpiando campos, dejándolos libres de esa mística hermosa, complicada y encantadora del cultivar y conservar la tierra, tratar la planta, fomentar el nacimiento…Y de repente frente a ti shasss, se convierten en llanuras de monocultivos y en cualquier elemento que brille más por el valor monetario que por la misma seguridad alimentaria, endógena y visión distinta de concepción de mundo.

“Eran las 5:48PM. Viernes 13 de noviembre de 2015, el atardecer tenía esos colores bonitos, aquellos que quieren expresarte algo. Al instante, recuerdas las amargas proyecciones[2] que te han revelado el contexto humano y la huella que muchos están plasmando en la vida por creer en cuestiones de productividad y dinero, saliéndose por completo del esquema holístico que somos como especie dentro de un mundo diverso y hermoso, un verde-azul que con acciones como aquellas documentadas en 173 minutos quisieran expresar que nos estamos desangrando, no solo como humanidad, sino fuera de cualquier contexto de valoración de evolución por un maldito papel para adquirir basura. Eso creí que intentaba expresar ese cielito que observaba y registraba. Al día siguiente, en la madrugada me enteré que a ese pavoroso panorama, faltaba sumarle el dolor parisino que enrojecía las nubes ante el rechinar del papá sol con de la crueldad del fundamentalismo. Doliéndome el alma, recordé una frase de un amigo entrañable que de cuando en vez, en esos momentos que me pongo transcendental me repite: eso somos, casi una mierda.”

Y pues ante tana franqueza no queda sino reír como nos componía y cantaba Celia, plasmar el encanto de la fotografía, también las letras y tomar de ejemplo a los señores Ian Michler y Louie Psihoyos, que luchan por mostrarnos realidades que así duelan, llevan a cambiar paradigmas de vida, a tener una visión más clara sobre un mundo vivo del cual hacemos parte y lo podemos hacer mucho mejor, porque no todos somos tan terribles como terminé el párrafo anterior y tenemos que sentar parámetro y ser consecuentes, con nuestro actuar, caminar la palabra. No solo como individuos, sino como representantes de instituciones, empresas, sociedades y familias. No podemos perder esas visión de mundo mágica y soñada, donde la perfección de la belleza está en cada rasgo de la vida, en el respirar, en el observar la magia del cortejo de un ave; el embrujo de caminar por un bosque nublado, cruzarte una familia campesina y ser convidado una deliciosa taza de café, sentir ese olor a tierra tan característico, la humedad del aire, el frío congelante de los páramos, el cantar del río, la imaginación biónica ante una libélula y con muchos más deleites como estos pudiera seguir engalanando estas letas para invitarlo a que abra sus ojos, mire más allá, respete los límites, no sea codicioso, trabaje por dejar un mundo mejor, más natural, menos dependiente y paternalista, monte en bicicleta, aprender y enseñar conviértalos en un hábito, lo mismo que sonreír, ser atento, ceder la silla, regalar menos basura y más arte, agradecer por el pan de cada día, el techo y en sí cada bocanada de aire que tienes la posibilidad de inhalar para construir cada día un mundo mejor con una visión más profunda de nuestro paso por el mundo.

[1] www.rae.esProductividad: 1. f. Cualidad de productivo; 2. f. Capacidad o grado de producción por unidad de trabajo, superficie de tierra cultivada, equipo industrial, etc.; 3. f. Econ. Relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc. Ejm. La productividad de la cadena de montaje es de doce televisores por operario y hora. Dinero 8. m. Econ. Medio de cambio o de pago aceptado generalmente.

[2] PlanetOn: Racing Extinction, Louie Psihoyos. (2015dic.02/21:00/Discovery) y Blood Lions, Ian Michler (http://www.bloodlions.org/)

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